El aparato digestivo y el espasmo
El aparato digestivo está formado por estructuras huecas en continuidad.
Comenzando de la boca en adelante, este "tubo" tiene diferentes formas, las que reciben los nombres de: faringe, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso, recto y ano.
La función principal del aparato digestivo es procesar los alimentos.
Cuando los alimentos son procesados por el aparato digestivo se produce la digestión, que es la conversión de los alimentos a sustancias más pequeñas, y la absorción, que es el paso de estas sustancias a través de las paredes del tubo digestivo para que la sangre las distribuya por el resto del organismo.
Una de las capas que conforman el tubo digestivo es una pared muscular; esta pared muscular, por medio de contracciones sucesivas, provoca movimientos que facilitan el paso de los alimentos a lo largo del aparato digestivo.
Estas contracciones son útiles, pero en ocasiones pueden sufrir alteraciones.
Cuando se produce una alteración en las contracciones y se asocia al dolor, se produce un espasmo.
Trabajo de los antiespasmódicos:
Los antiespasmódicos son medicamentos que ante un espasmo, producen la relajación de los músculos lisos de la pared de las vísceras huecas, como los intestinos, la vesícula biliar, los uréteres y el útero.
De acuerdo con su origen, los espasmos pueden ser: intestinales, hepáticos o biliares, urinarios o renales y menstruales o uterinos.
Algunos espasmos requieren un simple tratamiento con medicamentos antiespasmódicos, que producen la reducción de la contracción muscular y la disminución del dolor asociado. Pero, cuando la intensidad del dolor es muy alta, o la situación del paciente aparenta ser crítica o grave, no se debe tomar ningún medicamento, se debe consultar en forma urgente a un médico.
En ese caso la indicación de la medicación y de los pasos a seguir, debe hacerla únicamente el médico, quien debe descartar la posibilidad de estar ante un cuadro que requiera otro tipo de tratamiento. |